Hackers de la mente


Oscar Barranco Liébana
   Gerente Mind Kapital Consulting. España

Resumen

Los paradigmas y situaciones de nuestra sociedad actual, nos hacen vivir en un mundo impersonal, donde nuestra capacidad de ser quién queremos ser en realidad, se ve truncada por los distintos obstáculos que nos encontramos en nuestra manera de pensar y de actuar, residuos de nuestra educación, de nuestra sociedad y de nuestra carrera profesional. A través de la ciencia y la tecnología, podemos abordar estos obstáculos desde una nueva perspectiva de salud integral, que nos permitirá poder convertirnos en hackers de nuestra mente, con el fin de retomar el control y el rumbo de nuestras vidas, hacia nuevas cotas de bienestar personal y familiar.


Bienvenido a la Sociedad de la Información, a las nuevas tecnologías, a la economía del conocimiento y a la globalización.

Los nuevos paradigmas de nuestra sociedad nos sumergen en un océano profundo y extenso, de nuevos conceptos, tecnologías y situaciones diarias, que nos descubre un nuevo mundo apasionante y atractivo a nivel empresarial, tecnológico y científico, pero insuficiente e inadecuado para el espíritu humano.

Todos estos términos nos llevan a una simulación interactiva y repetitiva, diseñada bajo la inercia del interés de la competitividad, la productividad, la carrera profesional, etc., que a pesar de sus aparentes beneficios para nuestra sociedad, encarcelan dulcemente nuestras voluntades y vidas para poder alcanzar nuevos umbrales de felicidad y bienestar humano.

La alienación de nuestra sociedad actual, nos hace perseguir sin descanso la ansiada zanahoria, para ver si mañana, al fin, la podemos alcanzar y podemos vivir mejor de lo que hacemos hoy. Después de tantos años persiguiendola, superando los distintos obstáculos que vamos encontrando por el camino, nos convertimos en corredores de fondo, con el fin claro y preciso de llegar a la meta invisible, donde el “estar” ha conquistado al “ser”, y lo releva del mando, llevándonos muy lejos del país de nunca jamás.

De esta manera, nuestra lucha diaria justifica las distintas causas que trascienden nuestro ser, en pos del bienestar, la seguridad y la comodidad de nuestras vidas.

De la separación y enajenación del núcleo de nuestro ser, somos acogidos en una tierra gris, donde reina la mente. En esta tierra, donde se gira y se gira siempre alrededor de la misma rueda, se funde el fin con el medio, desembocando en un mundo ilusorio, donde la causa es el pensamiento y la realidad es su proyección.

Descartes nos invitaba a entrar en la mayor trampa de la sociedad occidental, en la identificación de nuestro ser con nuestro pensamiento, “Pienso, luego existo”. Nos adentramos todavía más en tierras oscuras, donde nos convertimos en pensadores compulsivos, en un estado de aparente separación por problemas y conflictos que refleja la creciente fragmentación mental de las personas.

La mente es la herramienta por excelencia. Sin embargo, usándola incorrectamente, se vuelve muy destructiva, aunque deberíamos decir, que generalmente no la usamos en absoluto, sino que ELLA te usa a ti. Esa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. El instrumento se ha apoderado de ti.

A partir de aquí, somos conscientes de nuestro evidente desequilibrio y de que debemos tomar de nuevo el control de nuestro destino.

Analizando esta situación, y con el objetivo de poder trascender la realidad ilusoria en que vivimos con frecuencia, nos damos cuenta que queremos ser Neo en vez de otro empleado más, y que solo lo conseguiremos a través de la comprensión y de darnos cuenta de que nuestra realidad se conforma de:

  1. Nuestro enfoque mental
  2. Nuestras sensaciones corporales

Nuestro enfoque mental determina nuestra realidad.

Si queremos cambiar nuestra realidad, nuestras percepciones, nuestras sensaciones del mundo, nuestra cárcel privada por un campo abierto en la naturaleza, entonces, tenemos que cambiar nuestro enfoque mental.

La mente funciona como una cámara de cine, allá donde mire, creerá que es esa la única realidad, ya que no puede ser consciente de más información que de la que está concentrado en percibir.

Pongamos un ejemplo. Dos personas van a una fiesta de unos amigos. Uno de ellos es una persona muy introvertida, melancólica y deprimida. La otra es todo lo contrario, alegre, extrovertido y optimista. Para cada uno la fiesta será totalmente distinta, ya que cada uno vivirá las mismas experiencias desde el filtro de sus valores y creencias. La fiesta fue la misma para los dos, pero sus distintos enfoques determinarán 2 realidades totalmente distintas.

Entonces se nos plantea una pregunta de repente: ¿Cómo podemos cambiar el enfoque? ¿Podemos cambiarlo a voluntad? ¿De qué factores depende? ¿Son factores intrínsecos de la persona, como los genes, o son patrones extrínsecos y/o mentales?

En este punto, empezamos a retomar el control de nuestros pensamientos, de nuestra mente, de nuestra voluntad, de nuestra conciencia. Empezamos a adivinar la lucha interna de nuestra fragmentación mental y volitiva, que no nos lleva a ningún lado, que nos deja como un barco en alta mar sin rumbo, sin timón, hacia donde nos lleve el viento de la sociedad, de nuestra carrera profesional, etc.

Decidimos entonces ver la realidad como realmente queremos verla, olvidándonos del sentimiento de victimismo, soledad y de impotencia frente a la vida, pasando a tomar el control y de ser los comandantes de nuestras vidas. Elegimos como queremos sentirnos, como queremos vivir nuestras vidas, transformando nuestra melancolía, nuestro fatalismo, nuestras fobias, y demás sombras mentales, en luces brillantes que nos alumbran un camino nuevo hacia la vitalidad, la naturalidad y en definitiva, a definir nuestro destino mediante nuestras acciones voluntarias, tal y como queremos y deseamos que sea.

Para poder conseguir esta meta, hemos de practicar frecuentemente ciertas actividades, a fin de liberar nuestro enfoque mental de valores, creencias, costumbres, hábitos, ataduras y anclajes existentes en nuestras vidas, fruto de nuestro pasado, que no pueden traspasar los controles de entrada hacia el futuro, porque no poseen billetes para este destino.

Por este camino, podemos seguir la estela de amplios proyectos científicos y tecnológicos, en la mayor parte en el área de la neurociencia, que hacen converger todo el conocimiento existente y la técnica, hacia la búsqueda de la excelencia humana.

Empresas, proyectos científicos, organismos públicos, universidades, fundaciones, etc surgen cada día con más fuerza y empuje, para concentrarse en nuevas maneras de modelar la excelencia humana, a través de la capacidad que las tecnologías existentes nos traen en la actualidad.

La neurocibernética, la inteligencia artificial, las psico- y neurotecnologías, la neurociencia, la psicofarmacología, la Programación Neuro Lingüística, etc, abren nuevas perspectivas y posibilidades en el campo del desarrollo personal y la mente humana, que permiten vislumbrar un futuro mercado potencial muy importante en el área de la salud integral, es decir, estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

En la actualidad existen soluciones tecnológicas para controlar la actividad neuronal y conseguir un estado mental más sosegado, simulaciones virtuales para dinamizar comportamientos y respuestas emocionales complejas, sensores y actuadores corporales que te permiten alcanzar estados de relajación mental y corporal profundos, de manera rápida y eficaz, para paliar los desequilibrios semanales o incluso diarios, de nuestra jornada laboral.

Imagínate poder escuchar a uno de lo mejores Coach del mundo, en el momento justo que lo requieras y en la materia exacta que necesites, tendiendo nuevos puentes hacia cotas óptimas de poder personal, es decir, de capacidad de acción.

Imagínate videojuegos que entrenen tu inteligencia emocional, que te permita ver, experimentar y simular nuevas situaciones de tu vida diaria que siempre has deseado cambiar y nunca has sabido cómo. Personajes virtuales modelados de tus familiares y amigos, con sus mismas caras y cuerpos, expresando emociones y sentimientos en función de tus respuestas y elecciones.

Imagínate experiencias sensoriales, capaces de hacerte sentir, oler, oír y ver, de manera coordinada y armónicamente, imágenes, sonidos y sensaciones, con el único fin de llevarte al estado que hayas elegido, como por ejemplo, relajación, estados distintos de conciencia, vigor, energía, etc.

Todos estos hipotéticos casos son ya realidades que están generando un mercado completamente nuevo en el sector sanitario de importantes dimensiones. Sus aplicaciones son variadas y su alcance todavía no se ha evaluado.

Si hacemos un ejercicio de prospectiva, podríamos adivinar en un futuro cercano, centros especializados para las personas, es decir, donde podemos encontrar ejercicios y actividades para la mejora de nuestra mente, nuestro comportamiento, nuestra capacidad de dominar nuestras acciones, donde podemos desarrollar estrategias personales de desarrollo, para convertirnos en lo que realmente queremos ser, y no donde supuestamente debemos estar.

Esto nos permitiría poder alcanzar niveles de conciencia o de enfoque, superiores a los que actualmente nuestra vida, nuestras responsabilidades y nuestras preocupaciones nos permiten experimentar a diario. Afortunadamente, estos centros existen ya en muchos países occidentales, para el bien de muchas personas con problemas de diversa índole y que están teniendo resultados muy esperanzadores para el bienestar de las personas.

La miniaturización de la tecnología, la biocompatibilidad de nuevos materiales y la interacción inalámbrica de dispositivos, generarán nuevas posibilidades, para que en conjunción siempre con las tecnologías de la información y las comunicaciones, podamos ser capaces de modificar nuestras acciones mediante el modelado de nuestro enfoque, de nuestra fisiología, e incluso de enfermedades mentales.

En la actualidad se realizan estudios de inteligencia artificial y tratamiento de señales digitales, para estudiar los parámetros de evaluación del comportamiento de los biosistemas, a través del electroencefalograma, para explicar algunas patologías nerviosas como la Epilepsia, Alzheimer, Esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson.

En general, se cuestiona científicamente, incluso también filosóficamente, la naturaleza de la conciencia, las representaciones y mapas mentales, las relaciones entre el cerebro, la mente y el cuerpo. Distintas concepciones filosofales, explicaciones neurocientíficas, la naturaleza humana, y sus combinaciones, abren nuevas ideas y corrientes para investigar sobre las relaciones existentes entre la mente y el cerebro, entre la psicología y la neurociencia, entre explicaciones causales y racionales, y en definitiva, entre la conciencia y la autoconciencia.

¿Realmente podemos adentrarnos en los laberintos de nuestra existencia y de nuestro destino? ¿podremos desarrollar autónomamente una reingeniería mental eficaz y definitiva? ¿sabremos distinguir los resultados y poder evaluarlos en función de su impacto?

La meta final es poder dirigir y controlar nuestras acciones diarias, hacia el camino o rumbo que hayamos elegido y que sea coherente con nuestra filosofía personal y vital, y no el que nos han dado por supuesto. Este es el único camino de gestionar nuestro destino como otro proyecto más en nuestras vidas.

Así, seremos crackers de nuestras ataduras, inercias mentales, hábitos, creencias y valores invalidantes, a través de virus, gusanos, troyanos y demás herramientas mentales, que la tecnología y la ciencia nos pondrán a nuestra disposición, para después pasar a ser hackers de nosotros mismos, es decir, de encontrarnos en la cúspide de la excelencia del desarrollo personal y de nuestro destino, para conocer, descubrir y aprender nuevas cosas y áreas del funcionamiento de nuestra vida.

Nos convertiremos en hackers de nuestra mente, aunque, ¿Realmente seremos capaces de destruir y crackear el programa de mantenimiento del status quo, tan potente, que tiene nuestros hábitos, nuestro pasado y nuestras creencias?


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