Web 2.0: ¿Y esto ahora de qué va?
Alejandro Jadad
Director Centre for Global eHealth Innovation. Canadá.
Julio Lorca Gómez
Director RevistaeSalud.com
Hace unos años aparecía en una famosa revista de negocios un artículo que se titulaba algo así como: “¡Cielos, el jefe se ha leído otro libro!”; con el que el autor pretendía llamar la atención sobre las pasajeras modas asociadas al mundo la gestión y la forma en la que son incorporadas por ejecutivos “esnob” de forma poco reflexiva. Anglicismo hoy en desuso, que describe “a los que imitan con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes consideran distinguidos”; su significado vuelve a estar más de actualidad que nunca asociado a la disrupción de novedades tecnológicas, a pesar de que su incorporación al diccionario data de 1923. Oímos hablar por doquier sobre Blogs, Wikis, Web 2.0, etc., sin detenernos a ponderar adecuadamente la trascendencia e implicaciones que muchos de estos nuevos conceptos pueden llegar a suponer. En esta ocasión no se trata de nuevos protocolos de red o de telefonía, ni de una nueva forma de hacer páginas Web. Si determinados políticos comprendieran realmente lo que se avecina, a buen seguro echarían a correr o empezarían a ponerse las pilas. Imaginemos el siguiente escenario [1]:
Digital Times World News. 13 de Marzo de 2011.
“Se acentúan los contactos internacionales para buscar una salida a la situación creada tras el paro global que dura ya 27 días. Lo que comenzó siendo una moción “sin peso jurídico” -como la define la ONU-, presentada por 100.000 parlamentarios virtuales de parlamentoglobal.org, y liderada por Kendra Sing (creadora del famoso blog de defensa del libre acceso de los hindúes a los medicamentos contra el SIDA), ha causado el mayor desplome bursátil de la historia. Siendo la India el principal fabricante de estos fármacos, sólo un 1 % de los pacientes portadores de VIH tienen acceso a los mismos. La adhesión espontánea de millones de ciudadanos bajo el lema “mejor morimos a que nos dejen morir”, está conllevando la incorporación de decenas de nuevas reivindicaciones en una espiral que parece incontrolable.
La drástica caída del consumo de productos fabricados por compañías occidentales en factorías de países de bajo ingreso, plantea difícil reconducción dada la falta de estructura política convencional del ciber-parlamento que, en sí mismo, no deja de ser un grupo auto-organizado si dependencia de partidos, naciones o autoridad alguna.
Pasan ya diez días desde que fuera convocado el comité de crisis del G8, sin que hasta el momento se tenga la menor idea de cómo afrontar una de las mayores crisis de la historia moderna. Sin que hasta la fecha se haya detectado ningún brote significativo de violencia, conforme fuera acordado en la votación global que sucedió a la decisoria 5ª ciber-asamblea mundial, nadie garantiza que la situación se mantenga así mucho tiempo más, dado que los desabastecimientos comienzan a hacer mella. La ya conocida por muchos como “Cibergandhi” ha manifestado: “los únicos responsables de lo que está ocurriendo son aquellos que durante años hicieron oídos sordos a los males del mundo. Ahora la humanidad ha comenzado a hablar”.
En el reciente trabajo de Deshpande y Jadad, que referenciamos abajo, se plantea una hipótesis más cercana en el tiempo y esclarecedora de lo que va a representar la web 2.0 para la Salud.
Los autores comienzan su artículo con una situación hipotética que refleja lo que sucede hoy en la mayoría de los países con alta penetración de Internet:
1. “¿Qué le ocurre hoy a un ciudadano ante una sospecha de enfermedad?
Un mes había pasado ya desde que Daniel notó aquella verruga cada vez más dolorosa en su pene. Demasiado avergonzado para hablar sobre el tema con sus amigos treintañeros, se enfrentó a su ansiedad en soledad. Llevaba una semana intentando gestionar la cita telefónica con su médico de familia, pero las líneas estaban siempre ocupadas. Intentó dejar mensajes en horario extralaboral pero nadie le había aún contestado. El incremento constante de su ansiedad le hizo buscar algunas respuestas en Google. Tras recibir millones de enlaces relacionados con su tema, comenzó a leer rápidamente aquellos sitios web con información variable y a veces incluso contradictoria, por lo que su ansiedad aumentó aún más. Finalmente, recibió la llamada desde el centro de salud en el que le daban como cita más temprana para dos semanas. Frustrado, Daniel decidió acercarse paseando hasta una clínica cercana. Después de una prolongada espera y un examen torpe por una médica desconocida, fue informado sobre varios diagnósticos posible, incluido el cáncer, indicándole que debía dirigirse a su médico de familia para obtener una remisión para el urólogo, cuanto antes. Daniel abandonó la clínica, manteniendo su ansiedad y su problema sin resolver. `Debe haber otra forma de hacer las cosas, pensó’.”
Los autores siguen con un escenario paralelo para Daniel, simplemente incorporando herramientas que tenemos disponibles en este momento, pero que parecerían de ciencia ficción por los niveles tan bajos de adopción que predominan a través del mundo sanitario.
2. “¿Cómo podría haber sido?
Daniel llevaba ya un mes notando una verruga en su pene que cada vez se hacía más dolorosa. Estaba demasiado avergonzado para hablar de la cuestión con sus amigos. Su reacción fue entonces acceder al Centro de Información de Salud Personal Global, un instrumento basado en Web diseñado para apoyar las necesidades personales de salud. Después de identificarse en el sistema, tuvo acceso a su Registro de Salud Personal (PHR) desde el que lanzó una búsqueda automática adaptada a su perfil y una cuestión específica (lesiones del pene). Después de escuchar la información de calidad (ya al identificar en antecedentes que Daniel tenía dificultades auditivas, el sistema saltó automáticamente a archivos audiovisuales), que expresamente iba destinada a hombres jóvenes y tras la revisión en línea múltiples imágenes semejantes a su lesión, concluyó que el diagnóstico más probable era el de cáncer del pene. Daniel fue entonces dirigido automáticamente por su PHR a contestar un cuestionario e instado a cargar imágenes de su lesión para que pudieran ser revisadas por su médico de familia. La aplicación le recondujo entonces al Sistema de Entrenamiento de Salud Personal, desde donde recibió instrucciones sobre cómo usar en su ayudante digital portátil para tomar muestras de su lesión, las cuales cargó a su registro y enviándose simultáneamente una alerta a la consulta de su médico de familia para su procesamiento urgente (el acuse de recibo se efectuó en menos de 1 minuto). A la mañana siguiente recibió la respuesta en la que se le indicaba que sus muestras digitales habían sido reenviadas a un dermatólogo y un urólogo para su revisión. Un diagnóstico provisional de cáncer de pene de células escamosas fue realizado en las 24 horas siguientes y Daniel fue informado automáticamente de los nombres y ubicación de los dos urólogos disponibles con más experiencia y más cercanos que habían tratado casos semejantes al de Daniel. Después de examinar la información sobre sus perfiles profesionales, estilos de comunicación y valoración del grado de satisfacción proporcionada por otros pacientes, Daniel eligió al urólogo más conveniente para él. Después de enviar una confirmación electrónica, le fue programada una intervención quirúrgica para dentro de 3 días en su “slot” de emergencia (la disponibilidad en su agenda personal fue chequeada de antemano por el agente de reserva inteligente desde la clínica). La cirugía fue realizada sin problemas de forma ambulatoria y se le informó que la lesión fue tan localizada que no tendría ningún impacto esperable en su vida sexual. Antes de despedirse el urólogo, conversaron sobre las opciones de tratamiento adyuvante indicadas. Como Daniel pidió algo de tiempo para pensarlo, él urólogo expidió una “prescripción de información” desde la sala de recuperación, que incluía enlaces con grupos de apoyo en línea de hombres con cáncer de pene de células escamosas y a recursos multimedia sobre opciones terapéuticas. Antes de que Daniel cerrara su PHR, recibió la alerta automática sobre dos estudios publicados en las últimas 48 horas que podrían afectar sus futuras decisiones terapéuticas. Los artículos (ya examinados y altamente calificados por el 60 % de los miembros del grupo de apoyo en línea de Daniel) habían sido enviados por pacientes diagnosticados del mismo cáncer del pene. Satisfecho por su experiencia total, Daniel reflejó su historia en su blog (el nuevo contenido fue automáticamente distribuido a todos los miembros de su grupo de apoyo en línea); y calificó sus diferentes encuentros con los prestadores de servicios , en especial la curiosidad despertada en su urólogo cuando éste examinó la información proporcionada por la página de Wikipedia sobre `el cáncer del pene'. Observados algunos errores, él los corrigió rápidamente en línea. Daniel, aunque agotado, sintió un poco de comodidad por el hecho de que ahora podría tener acceso a información relevante de alta calidad, que había sido apoyado rápidamente por el sistema de salud, que su lesión había sido quitada y que ahora tenía un canal abierto para la comunicación con el equipo clínico, y acceso a un grupo de apoyo valioso para la etapa que seguía.”
3. ¿Pasará mucho tiempo entre una y otra realidad?
Como ya habíamos referido en otros editoriales y hemos escenificado más arriba, los reflejos que los políticos muestran ante el cambio suelen ser bastante lentos. No ocurre de igual manera con las empresas privadas: Hace unos días se presentaba revolutionhealth.com, propiedad del otrora fundador de AOL, Steve Case. Mediante una subscripción de 100 dólares al año, en los Estados Unidos, se podrá acceder a “recursos sobre salud y temas de vida sana, combinados con características propias de redes comunitarias y sociales”.
Pero esto, sin dejar de estar muy bien, representa sólo una solución limitada para quien se lo pueda pagar. El mantenimiento de un adecuado equilibrio entre el mundo “económicamente” pobre y el rico, dependerá en gran medida de nuestra capacidad de incorporar dos variables al debate actual que quizá no estén tan de moda. Nos referimos a los “valores” y a la “sostenibilidad”.
Como siempre, aún podemos modelar nuestro futuro o dejar que este nos caiga encima como un chaparrón: ¿Qué vamos a hacer al respecto?
4. Para ampliar información a interesados:
- Deshpande A & Jadad, A. R. Web 2.0: Could it help move the health system into the 21st century? Journal of Men's Health and Gender 2006; 3: 332-336.
- What Does Web 2.0 Mean for Government?
- Giustini D. How Web 2.0 is changing medicine. BMJ. 2006.
- Giustini D. How Google is changing medicine. BMJ. 2005.
- Googling for a diagnosis. Use of Google as a diagnostic aid: internet based study.
- George I. Karkalis and Dimitrios D. Koutsouris. E-health and the Web 2.0.
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