Métodos de Encuesta para Lugares o Circunstancias Difíciles

Organización Panamericana de la Salud

Volumen 21 (6) Junio 30, 2007 pág.(s) 404.

Nota: Reproducido con el Permiso de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Para más información sobre las publicaciones de la OPS, visitar la página web.

Las encuestas de salud son un instrumento de gran importancia en la caja de herramientas de los epidemiólogos, pues desempeñan la función crítica de medir la salud de una población, especialmente en los países en desarrollo. Para evaluar los objetivos de desarrollo del milenio se requieren estudios en gran escala como las encuestas demográficas y de salud, las de indicadores múltiples por conglomerados y las que miden el nivel de vida. La ejecución de intervenciones internacionales para la salud —prevención de enfermedades, atención curativa, ayuda de urgencia, fortalecimiento del sistema sanitario— tiene que ser vigilada por medio de encuestas de población. Por supuesto que las encuestas también proveen medidas directas de los resultados y su impacto sobre la población objetivo y ponen de relieve diferenciales importantes de exposición o riesgo de enfermedad dentro de conglomerados, contribuyendo así un motivo para entrar en acción.

A pesar del aporte que esa información implica, en los últimos 20 años se han hecho muy pocos estudios sobre el tema. Quizá ello se deba a una percepción general y equivocada de que las encuestas no requieren el rigor y la refinación de estudios como los ensayos clínicos. En realidad, las encuestas presentan una serie de importantes exigencias técnicas para seleccionar muestras representativas, lograr la precisión estadística adecuada y minimizar los sesgos en la recolección de los datos. Sin embargo, los métodos de muestreo en uso no se acoplan bien con lugares y circunstancias difíciles como las situaciones de urgencia, regiones remotas sin marcos de muestreo disponibles, grupos de población vulnerables y ocultos, tugurios urbanos y poblaciones bajo fuertes presiones políticas. En medios industrializados que gozan de recursos, la tarea de los encuestadores es más bien sencilla, ya que las comunidades cuentan con una organización administrativa, la gente está familiarizada con las encuestas, el transporte y los problemas logísticos son de fácil solución, existe la capacidad para recolectar y analizar los datos, las condiciones legales y socioeconómicas tienden a proteger a los participantes contra posibles efectos perjudiciales de la investigación y, lo que es de suma importancia, suele haber listas de población que facilitan la selección de muestras aleatorias. Por otra parte, los sistemas de información sanitaria y vigilancia, y el uso constante de los servicios de salud en esos lugares reducen la necesidad de encuestas sobre coberturas y resultados.

Lamentablemente, son muchos los lugares del mundo en donde los problemas de imprecisión y sesgo aumentan debido a formidables dificultades logísticas y a impedimentos políticos, de seguridad, culturales y éticos. Las razones pueden ser crisis humanitarias debidas a desastres naturales, zonas en desarrollo sin censos ni datos geográficos, poblaciones ocultas de trabajadores del sexo, huérfanos, niños callejeros, víctimas de una violencia basada en el género, migrantes indocumentados, grupos nómadas y aun poblaciones de mujeres, en algunas culturas. La paradoja es que ahí es donde más se necesitan los datos de encuestas sobre la salud de la población.

Por esas razones, en febrero de 2006, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres fue anfitriona de la primera conferencia internacional sobre metodología de encuestas sanitarias en circunstancias difíciles. Haciendo eco de ese acontecimiento, se ha publicado un número especial de la revista en línea Emerging Themes in Epidemiology, en el que se exponen trabajos recientes sobre una variedad de asuntos relacionados con el tema para alentar el intercambio de experiencias en el formato de publicación abierto, de acceso general de la Internet. Algunos provienen de los organismos de ayuda humanitaria y su experiencia en los últimos 30 años en lugares de conflicto y desastres naturales, y ofrecen recomendaciones para mejorar las prácticas en uso mediante la estandarización de metodologías, adiestramiento para los trabajadores de campo, y revisión externa. Otros trabajos revisan la calidad de más de 350 encuestas de mortalidad, nutrición y vacunación llevadas a cabo en los últimos 10 años, la validez de los métodos con que se estima retrospectivamente la mortalidad, los marcos de muestreo por conglomerados y las posibles mejoras. Algunos trabajos representan nuevas formas de pensar en el diseño y la ejecución de encuestas, lo que podría influenciar las experiencias futuras en este campo. En conjunto, son un paso importante para comprender y mejorar la metodología de encuestas en los lugares donde se hace más difícil, pero más urgentemente se necesita. (Bostoen K, Bilukha OO, Fenn B, Morgan OW, Tam CC, ter Veen A, et al. Methods for health surveys in difficult settings: charting progress, moving forward. Emerg Themes Epidemiol. 2007;4:13.).