Historia Digital de Salud. Tácticas a seguir a partir del caso Diraya en Andalucía

Juan Manuel Maqueira Marín

Departamento de Administración de Empresa, Contabilidad y Sociología. Universidad de Jaén. España

Sebastián Bruque Cámara

Departamento de Administración de Empresa, Contabilidad y Sociología. Universidad de Jaén. España

Resumen

La implantación de un sistema de Historia Digital de Salud en las Administraciones Públicas supone, de forma ineludible, la aplicación de una estrategia tecnológica basada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) que permitan gestionar de forma eficaz y eficiente la gran cantidad de recursos implicados, ofreciendo respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad del siglo XXI. A partir del caso de implantación del Sistema Diraya en Andalucía, en este trabajo ponemos de manifiesto las diferentes tácticas a seguir por los Sistemas Sanitarios Públicos que decidan implantar una estrategia tecnológica digital basada en la Historia de Salud Única. A partir de una matriz DAFO se incide en aquellas tácticas que mitigan las amenazas y aprovechan las oportunidades procedentes del entorno.


1. Introducción

No cabe duda de que las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) están convulsionando la sociedad actual. La forma en que interrelacionamos con otros miembros de nuestra comunidad, cada vez más globalizada y con las distintas organizaciones que la constituyen se ha visto claramente influenciada por el efecto transformador de las TICs. Los distintos procesos que incumben al ciudadano son, gracias a las TICs, cada vez más rápidos y eficaces. Así por ejemplo, en el ámbito sanitario las Tecnologías de la Información no sólo actúan como catalizadores de los procesos, sino que incluso los modifican, generando salud y bienestar. Un claro exponente de este hecho lo tenemos en el área de las Ciencias de la Vida y de la Salud , donde estamos asistiendo a una revolución sin precedentes de la mano de la Historia Clínica Electrónica (Muñoz, 2005).

La Historia Digital de Salud o Historia Clínica Electrónica puede hacer posible que los profesionales de la medicina dispongan de toda la información generada por un paciente a lo largo de su vida, lo que implica un extraordinario volumen de información que, además, deberá estar disponible de manera ubicua, en cualquier lugar y en cualquier momento (García y Muñoz, 2005). El acceso a esta información del paciente será posible a través de una “llave” de la que dispondrá el propio paciente y que posibilitará la consulta de toda la información digitalizada de los distintos episodios que han requerido del proceso médico asistencial.

Actualmente distintas soluciones se están implantando proporcionando avances significativos hacia la Historia Digital de Salud. Este artículo persigue, en primer lugar, ilustrar los avances más actuales en la estrategia tecnológica de los sistemas de salud públicos que conciben la Historia Digital de Salud como una realidad. Así, a través del análisis del caso que supone la estrategia tecnológica digital del sistema Diraya en el Sistema Sanitario Público Andaluz se pondrán de manifiesto los innovadores avances que actualmente se están produciendo hacia la implantación de un sistema eficaz de Historia Digital de Salud. En segundo lugar persigue, a partir del caso ilustrativo, caracterizar de forma genérica la estrategia tecnológica de los Sistemas de Salud Públicos basada en la Historia de Salud Digital Única e indicar tácticas adecuadas para dicha estrategia. Para cumplir con estos objetivos se ha estructurado el artículo como sigue. El apartado segundo muestra la complejidad del Sistema Sanitario Público Andaluz, todo un reto para una gestión eficaz y eficiente del mismo. El apartado tercero profundiza en el concepto de Historia de Salud Digital. El apartado cuarto describe el sistema Diraya. En el apartado quinto, a partir del caso andaluz se identifica la matriz DAFO genérica para la estrategia tecnológica de implantación de Historia Digital de Salud en un Sistemas de Salud Público. Finalmente, el apartado sexto recoge las principales conclusiones de este trabajo.

2. El Sistema Sanitario Público Andaluz y la Estrategia tecnológica Digital

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) es un organismo autónomo adscrito a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Forma parte del Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA), desde su creación en 1986. El SAS, con un presupuesto de 7.985 millones de € en el año 2006 y más de 80.000 empleados, proporciona a los 7.163.958 residentes registrados en la Comunidad Andaluza varios niveles de atención.

El primer nivel de atención es la Atención Primaria, que integra la asistencia preventiva, curativa, rehabilitadora y la promoción de la salud de los ciudadanos. Actualmente existen 1.452 Centros de Atención Primaria (Centros de Salud y Consultorios Médicos) repartidos por toda Andalucía para cubrir este primer nivel de asistencia sanitaria. El segundo nivel de atención es la Atención Especializada u Hospitalaria donde se ofrecen los medios técnicos y humanos de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuados que, por su especialización o características, no pueden resolverse en el nivel de Atención Primaria. El SAS cuenta actualmente con 33 Hospitales distribuidos por toda la geografía andaluza donde se ofrece la Atención Especializada. Además de los dos niveles asistenciales descritos anteriormente, el SAS cuenta con un sistema de Urgencias y Emergencias que ofrece servicios de asistencia continua sin necesidad de citación previa. El SAS cuenta actualmente con 384 dispositivos de cuidados críticos y urgencias.

En el año 1995, el SAS afrontó un profundo plan de modernización y reestructuración de todo su sistema sustentándose éste en una estrategia tecnológica digital basada en la aportación innovadora de las nuevas tecnologías. Así, dentro de esta estrategia tecnológica digital, desde 1995 el proyecto TASS proporcionó una serie de herramientas que serian básicas para el posterior desarrollo del actual proyecto Diraya. El proyecto TASS informatizó por completo la red de centros de Atención Primaria de la Comunidad Andaluza. El proyecto TASS también doto a los ciudadanos de una Tarjeta Sanitaria Individual, dotada de microchip que les asigna un identificador unívoco. Unió las distintas redes locales de los centros de Atención Primaria con el Centro de Tratamiento de la Información (CTI) ubicado en la Isla de la Cartuja de Sevilla, a través de la Red Corporativa de la Junta de Andalucía. También proporcionó, a través del Centro de Gestión de Sistemas y Tecnologías del SAS (CEGES) un centro de control de red y soporte a todos los profesionales sanitarios que trabajan en ella. El proyecto TASS proporcionaba así, un gran logro al concebir que cada centro de salud tuviera su red y que las múltiples redes fueran gestionadas desde un único centro, pero sin que todavía se tuviera la visión de una red interconectada en tiempo real. En el año 2001 se finalizaba la informatización de la Atención Primaria en toda Andalucía. Sin embargo el proyecto TASS contaba con la limitación que imponía la existencia de bases de datos locales en cada centro, lo que hizo necesario un nuevo enfoque más acorde con las necesidades de los usuarios.

3. La Historia Digital de Salud

Una vez concluido el proyecto TASS, se imponía la adopción de un nuevo enfoque que aumentara la calidad del diagnostico y la atención sanitaria de los ciudadanos, independientemente del lugar de Andalucía donde estos se encontrasen. Surge así, una nueva perspectiva dentro de la estrategia tecnológica digital del SAS: la Historia Digital de Salud Única. La Historia Digital de Salud Única supone mantener toda la información generada en los distintos episodios de enfermedad de un ciudadano accesible a cualquiera de los profesionales del sistema que pueda requerir esta información a partir de la demanda del propio ciudadano. El ciudadano, dispone de un elemento “llave” para permitir el acceso a su Historia Digital de Salud. En el caso de Andalucía, la tarjeta sanitaria dotada de microchip es el elemento “llave” de acceso.

El gran reto de crear una Historia Digital de Salud Única plantea la necesidad de alinear las TICs con las características que distinguen a la información sanitaria. Dichas características son (García y Muñoz, 2005): la complejidad (existencia de grandes volúmenes de datos no homogéneos, con información no contrastable y con flujos de datos muy complejo); la dispersión (la movilidad del ciudadano hace que la información sea dispersa, demandando soluciones tecnológicas de interoperatividad y accesibilidad para que cualquier ciudadano pueda acceder a cualquier información desde cualquier sitio, en cualquier momento) y la confidencialidad (son necesarias tecnologías seguras que permitan la correcta identificación del usuario y respeten su privacidad).

En el caso andaluz, dentro de la estrategia digital se optó por un cambio de arquitectura que permitiese un fuerte acoplo de la tecnología con estas características de la información sanitaria. Una arquitectura centralizada /distribuida, con un gran número de elementos hardware centralizados que contienen los datos más importantes de la Historia de cada ciudadano y clientes ligeros (Thin Client) en los usuarios finales, y servidores de redes locales que contienen la diversa información generada con las visitas de los ciudadanos y que es accesible desde cualquier otro centro, se impone como la solución tecnológica más óptima para hacer la Historia Digital de Salud Única una realidad.

4. El Proyecto Diraya

A finales del año 2001 comienza en Andalucía la implantación del sistema Diraya. Diraya es un sistema corporativo de información asistencial para el SAS que está conformado como un conjunto de módulos distintos que se relacionan entre si y comparten información, de forma que cada dato sólo se registra una vez en el sistema (SAS, 2004a). Su finalidad es conseguir una Historia Digital de Salud Única de todos los episodios asistenciales del ciudadano registrados por los profesionales del SAS en los distintos niveles asistenciales. Diraya gestiona también las agendas de citaciones, tanto de consultas de primaria y consultas externas como de pruebas diagnósticas y permite el seguimiento de todos los tratamientos indicados y la extensión a la receta electrónica. Además está compuesto de sistemas de apoyo para la decisión clínica. La Figura 1 muestra los distintos módulos básicos que constituyen en sistema Diraya.

Figura 1. Módulos básicos que componen Diraya. Fuente: SAS 2004a.

La función que realiza cada uno de estos módulos es la siguiente:

Base de Datos de Usuarios (BDU): su función primordial es asignar a cada ciudadano de un Número Único de Historia de Salud de Andalucía (NUHSA). A dicho número se vincula toda su información sanitaria. Este número interrelaciona toda la información que el Sistema Sanitario Público Andaluz posee del usuario consolidándolo en una Historia Única. La Tarjeta Sanitaria es la llave que permite acceder a la información del usuario, asegurando las directivas en materia de protección de datos de España. Además, la BDU contiene los datos administrativos del ciudadano, el tipo de cobertura sanitaria pública y el tipo de prestación farmacéutica a la que tiene derecho, así como el médico de Atención Primaria que haya elegido.

Módulo de Acceso Centralizado de Operadores (MACO) es el módulo que controla y permite el acceso a Diraya. Cuando un determinado profesional se dispone a conectarse a Diraya, este módulo identifica su clave de acceso y le permite utilizar las funciones de los diferentes módulos para las que está autorizado.

Módulo de Estructura, junto a los dos módulos anteriores, este módulo forma parte de los cimientos de Diraya, e incluye los Servicios y Unidades Funcionales, así como las ubicaciones físicas, de Atención Primaria y Especializada. Este módulo permite identificar la organización funcional de la asistencia: cada servicio hospitalario, cada centro de Atención Primaria o cada Dispositivo de Urgencias. También permite identificar ubicaciones físicas en los centros: plantas, camas, boxes o consultas. Además establece la relación entre los dos niveles asistenciales para la ordenación de las interconsultas y realización de pruebas diagnósticas.

El Módulo de Citación gestiona las agendas de los profesionales de Atención Primaria, Consultas Externas y Pruebas Diagnósticas. Es el medio por el que los usuarios acceden a estos servicios, permitiendo asignar a los profesionales que los van a atender una lista completa de pacientes, planificando su trabajo. Junto con el módulo de Admisión de Urgencias y el futuro módulo de Admisión Hospitalaria, facilitará el control del flujo de los pacientes y la coordinación eficiente de todas las actuaciones requeridas en el diagnóstico y tratamiento de cada proceso. La inclusión de todas las agendas de los profesionales en el módulo permitirá que desde cualquier punto, siempre que se disponga de la autorización necesaria, pueda obtenerse una cita para una consulta o prueba diagnóstica. El usuario puede conseguir cita para el médico de familia a través de un centro telefónico; si el médico lo considera, derivará la cita a un especialista que se podrá obtener sin salir del Centro de Salud; a su vez el especialista podrá fijar una nueva cita para una revisión. Este módulo se extiende con la implantación de Salud Responde, centro telefónico de información y servicios que permite al usuario, mediante un número de teléfono único, obtener cita para su centro de Atención Primaria. Desde este centro se puede acceder a una agenda solicitada y se puede asignar la cita, siempre que el Centro de Salud haya dispuesto que esta agenda esté disponible para Salud Responde. En la actualidad, presta servicios a los centros urbanos de Jaén, Huelva y Almería, en los que asigna aproximadamente el 40% del total de citas. La obtención de las citas es también posible a través de Internet y cada día más de 9.500 personas utilizan este canal para obtener su cita (SAS 2007a).

La Historia de Salud es el modulo principal de Diraya y está compuesta a su vez por un conjunto de módulos que permiten a los sanitarios gestionar la información clínica del paciente. Toda la información está integrada a través de su vinculación al NUHSA, e independientemente de su ubicación es accesible para los profesionales que la necesiten desde cualquier punto de la red.

Otros módulos son compartidos por varios tipos de profesionales. Entre ellos están los módulos de Petición de Interconsultas, Analíticas y Pruebas Diagnósticas. Mediante estos módulos se transmiten telemáticamente las solicitudes clínicas de interconsultas y pruebas diagnósticas y desde ellos se puede acceder al Módulo de Citación y obtener la cita correspondiente si se dispone de autorización. También se puede recuperar más tarde la petición y asignar la cita en un momento posterior. A estos módulos se puede acceder desde la historia del paciente o bien directamente desde una navegador de Internet. De estas mismas características es el Módulo de Vacunas.

El módulo Receta XXI, que en realidad es un complejo proyecto específico de receta electrónica, permite que un paciente no tenga que acudir al médico para renovar recetas de tratamientos crónicos (SAS, 2004b). Tanto el médico de primaria como el especialista pueden establecer duraciones de tratamiento de hasta un año. El paciente sólo acudirá a la farmacia cada vez que necesite nuevas dosis del tratamiento prescrito. Este sistema permite un importante ahorro de tiempo para médicos y pacientes, simplifica el proceso de facturación y permite una comunicación médico-farmacéutico que mejora la calidad de la prestación.

Diraya se completa con el Módulo de Tratamiento de Información que explota de manera homogénea e integrada la información generada por el resto de módulos.

El proceso seguido en el proyecto de receta electrónica Receta XXI básicamente es el siguiente (Montejano, 2004): Prescripción: el paciente acude a la consulta del médico con la tarjeta sanitaria que le identifica; éste que previamente se ha autentificado en la aplicación mediante un mecanismo de seguridad (MACO), accede a las bases de datos de usuarios (BDU), de medicamentos y a la Historia de Salud del paciente y prescribe el medicamento, utilizando si es necesario herramientas de ayuda e imprimiendo en papel la receta para que el paciente conozca la posología y demás instrucciones. El sistema valida la prescripción y la información queda almacenada en una base de datos central. Dispensación: el paciente acude a la oficina de farmacia con su tarjeta sanitaria, el farmacéutico la introduce en el lector y accede a las bases de datos centrales, recupera la información de prescripciones pendientes de dispensar que tiene ese paciente y le dispensa el medicamento. Tiene la posibilidad de corregir la prescripción, si fuera necesario, dejando un mensaje al médico. La receta queda como dispensada en la base de datos central del Servicio de Salud y en la del Colegio Oficial de Farmacia (COF), para facturación. Así mismo, la información se integra en el sistema de gestión de la oficina de farmacia. Atención a usuarios: en el caso de que el sistema o las líneas de comunicación fallen en la oficina de farmacia, desde un centro de atención a usuarios se podría dispensar remotamente el medicamento, previa solicitud por parte del farmacéutico.

Receta XXI está significando en España una definición del modelo informático para la adopción de receta electrónica por las comunidades autónomas. Como también para la forma de implantarlo, a partir de un modelo de gestión cooperativo entre los servicios públicos de salud y las oficinas de farmacia. Igualmente ha permitido al Ministerio de Sanidad poder definir fácilmente un modelo de interoperabilidad entre las recetas electrónicas que implanten las distintas comunidades (SAS, 2007b).

Figura 2. Modelo de relaciones entre el usuario y los distintos agentes en un sistema de receta electrónica. Fuente: Montejano (2004, p. 9)

5. La Estrategia Tecnológica Digital en la Salud Pública: Matriz DAFO y Tácticas a Seguir

El caso descrito en el apartado anterior es un caso muy ilustrativo de la aplicación de una estrategia tecnológica digital en un sistema de salud público basada en la Historia Digital de Salud Única. Un sistema de esta complejidad, con tal cantidad ingente de recursos técnicos y humanos y de usuarios potenciales, sólo puede ser eficaz y eficiente a través de los mecanismos de coordinación y control que las TICs pueden imponer. Sin embargo, el carácter público de los servicios sanitarios en nuestro país dota de notables peculiaridades a la aplicación de una estrategia tecnológica digital, sobre todo en comparación con la aplicación de este tipo de estrategias en organizaciones privadas. En este apartado generalizamos, a partir del caso andaluz, las fortalezas y debilidades y las oportunidades y amenazas a las que se enfrenta la aplicación de una estrategia tecnológica digital de implantación de la Historia Digital de Salud Única en un Sistema de Salud Público, sintetizándolas en una matriz DAFO. A partir de dicha matriz analizamos las amenazas y oportunidades y las posibles tácticas a seguir. La Tabla 1 recoge la matriz DAFO para la aplicación de la estrategia digital en un Sistema de Salud Público.

En cuanto a las amenazas, una de las de mayor fuerza y efecto reside en la resistencia al cambio por parte de los profesionales del propio sistema de salud público. Este efecto de resistencia hacia la adopción e implantación de tecnologías nuevas en el ámbito de la salud ha sido identificado en estudios previos (Marakas y Hormik, 1996; Martinko et al., 1996; Lee y Clark, 1996). Este efecto se suele manifestar en forma de un rotundo rechazo al sistema por parte de los profesionales, debido a que el nuevo sistema supone un cambio drástico en la forma en que se realizan los procesos y requiere de una adaptación adecuada del usuario al sistema (Doolin, 2004). Tácticas adecuadas para superar esta amenaza pueden ser una formación intensiva previa de todos los profesionales antes, durante y después de la implantación o la realización de un proceso de pilotaje de alta temporalidad donde equipos multidisciplinares propongan las mejoras necesarias en el sistema de acuerdo con las necesidades específicas de cada profesional. Esta amenaza disminuye su fuerza a medida que pasa el tiempo y los profesionales se adaptan al sistema.

Otra de las amenazas se encuentra en que la velocidad de la Administración Pública no es la velocidad que necesitan los proyectos basados en TIC. Una táctica adecuada para superar esta amenaza, y que ha sido llevada a cabo en el caso andaluz, es la externalización de la gestión de los sistemas de información (outsourcing en TICs) acudiendo para ello a proveedores de tecnología especializados (Swanson y Wang, 2005; Hovav et al. 2004) pero sin perder el necesario control de éstos. Así por ejemplo, el SAS externalizó la gestión del CEGES que se encuentra en manos de la empresa Accenture y más recientemente ha exter-nalizado la gestión del CTI que actualmente gestiona la empresa Fujitsu España Services. Pero la centralización de determinados datos supone también una fuerte amenaza por la indisponibilidad de los sistemas ante fallos de gran alcance. La táctica utilizada por el SAS ante este tipo de amenaza ha sido la de replicación del CTI principal en un segundo centro distante geográficamente, de forma que ambos centros son activos y se reparten la carga de los distintos Centros de Atención Primaria y ante la indisponibilidad de uno de ellos el otro asume la totalidad de la carga de trabajo. Esta táctica supone una fuerte inversión en equipos de la potencia adecuada. Pero además la arquitectura diseñada con bases de datos centralizadas, se enfrenta a la posible baja calidad de servicio (QoS) de las líneas de transmisión de datos en determinadas zonas (Soliman y Janz, 2004). Una táctica que lleve al establecimiento de contratos de servicios globales con compañías operadoras donde queden recogidos los niveles adecuados de los distintos parámetros sensibles de las redes de comunicaciones será vital, así como el seguimiento periódico de los acuerdos de nivel de servicio (Services Level Acordament, SLA) contratados y la disposición de herramientas de monitorización que indiquen en tiempo real la calidad de dichas líneas.

Finalmente no hay que obviar la amenaza que supone la falta de interoperatividad con otros sistemas (Chau y Tam, 1997) implantados por otras Administraciones Públicas (otras Comunidades Autonómicas o Países) y que podrían repercutir en el aislamiento del sistema implantado. Tácticas que evitan esta amenaza son la utilización de estándares interoperantes y el establecimiento de acuerdos con otras Administraciones Públicas para la interconexión de los distintos sistemas de Historia de Salud Única, tendiendo hacia la organización en un sistema global.

En cuanto a las oportunidades, según los últimos datos de la Comisión Europea para el año 2010 el gasto en salud electrónica constituirá un 5% del presupuesto sanitario total de los 25 estados miembros cuando en 2001 era un 1% para la Europa de los 15. Este aumento en el gasto en salud electrónica supone la oportunidad de la mejora continua de los sistemas implantados y su desarrollo constante. Nuevos proyectos continuarán aumentando la rapidez y efectividad de la asistencia sanitaria, basándose en los proyectos ya existentes. Para ello la vigilancia tecnológica será fundamental, con el fin de incorporar las nuevas tecnologías emergentes a los sistemas desarrollados y que permitan, por ejemplo, extender la utilización de los sistemas por parte de los usuarios y profesionales a través de Internet, permitiendo la asistencia y diagnostico remoto con tecnologías de telemedicina o incorporar la interacción con el sistema a través de dispositivos de telefonía móvil y SMS. Otra de las oportunidades reside en la integración de los sistemas desarrollados con otras tecnologías utilizadas en el tratamiento de las urgencias. Por ejemplo, la integración telemática de las UVIs móviles con el sistema, que podría permitir la admisión automatizada en urgencias y el análisis de determinados datos vitales transmitidos a través de PDAs de los profesionales de las UVI móviles que permitan a los profesionales de urgencia anticipar las acciones a realizar cuando el paciente aún está en camino. Para conseguir esto, la puesta en marcha de institutos y centros de investigación conjuntos entre la Administración Pública Sanitaria, las Universidades y las organizaciones privadas punteras en el desarrollo de las TICs puede ser una táctica adecuada. Finalmente una de las ventajas de ser pioneros en el desarrollo de la Historia de Salud Única consiste en la posibilidad de exportar los sistemas desarro-llados hacia otras Administraciones Públicas. De hecho el sistema andaluz Diraya ha suscitado el interés de diversos países de la Unión Europea que intentan poner en marcha procesos de benchmarking en sus propios Sistemas de Salud Pública.

6. Conclusiones

En este trabajo hemos puesto de manifiesto cómo una estrategia tecnológica digital es aplicable a las administraciones públicas redundando en una atención más rápida y efectiva al ciudadano. También hemos dejado constancia de cómo las TICs son especialmente aplicables para establecer mecanismos de coordinación en situaciones en las que existen un gran número de recursos con alta dispersión. La estrategia tecnológica seguida por el Sistema Sanitario Público de Andalucía sirve de guía para ilustrar este hecho y además, incidir en cómo la historia Digital de Salud Única supone en si misma una estrategia basada en las TICs que, sin lugar a dudas, ofrece soluciones a los nuevos problemas planteados por la sociedad del siglo XXI. La implantación del sistema Diraya en Andalucía, guiado por la Historia de Salud Digital como estrategia tecnológica, permite extraer las amenazas y oportunidades y las fortalezas y debilidades que surgen en la Administración Pública al implantar estrategias de coordinación integral basadas en las TICs.

Este trabajo supone también, una guía táctica para otras administraciones que decidan llevar a cabo una estrategia tecnológica de Historia Digital de Salud, a la luz del camino recorrido por el caso Diraya en Andalucía. Así, tácticas adecuadas para defenderse de las amenazas del entorno las tendríamos en la formación intensiva de todos los profesionales implicados, antes, durante y después de la implantación y los pilotajes conducidos por equipos multidisciplinares que podrán, sin duda, amortiguar la lógica resistencia al cambio. La implicación de compañías expertas en la gestión de la tecnología, tanto en lo que incumbe a los recursos tecnológicos como a los humanos, dotará a los proyectos TICs de la velocidad que estos requieren. El establecimiento de centros redundantes protegerá ante contingencias en los sistemas y los acuerdos de nivel de servicio permitirán que la calidad suministrada por los proveedores sea la que los proyectos requieren. Así mismo, los acuerdos con otras administraciones públicas harán posible la interoperatividad de los sistemas tendiendo hacia un sistema global. El aumento del gasto en salud electrónica, la vigilancia tecnológica que permita la aplicación de tecnologías emergentes y el desarrollo de nuevos proyectos innovadores y la transferencia de tecnología a otros países suponen tácticas adecuadas para aprovechar las oportunidades que brinda el entorno.

Bibliografía

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