Recensión Acerca de las Herramientas de Evaluación de la Telemedicina de la AHRQ
Pedro García Fortea
Doctor en Medicina y Cirugía, Médico Especialista en Medicina Legal y Forense. Máster en Diseño y
Estadística en Ciencias de la Salud. Máster en Alta Dirección Sanitaria. Médico Inspector de la Adm.SS, Jefe de Dependencia del Área de Sanidad en Málaga. España
Resumen
La Agencia norteamericana para la investigación y calidad en la atención de la salud (AHRQ) muestra especial interés por el uso de las tecnologías de la información en una atención sanitaria segura en los EE.UU de Norteamérica, en un contexto de incremento mantenido de costes. Por su interés, presentamos dos informes y una herramienta de evaluación recientemente publicados por la citada Agencia.
La Agencia norteamericana para la investigación y calidad en la atención de la salud (AHRQ) muestra especial interés por el uso de las tecnologías de la información en una atención sanitaria segura en los EE.UU de Norteamérica, en un contexto de incremento mantenido de costes. Así, crea el Centro de investigación nacional para la Tecnología de la información en Salud, además de financiar proyectos y publicar informes que pueden consultarse en Internet (http://www.ahrq.gov/clinic/epcindex.htm#infotech). Por su interés, presentamos dos informes y una herramienta de evaluación recientemente publicados por la citada Agencia, esperando que resulten de utilidad para nuestros lectores.
En febrero de 2006, la AHRQ publica el informe elaborado por el Centro de Prácticas basadas en la Evidencia de la Universidad de Portland (Oregón), de evaluación de la Telemedicina para la población atendida en el sistema Medicare, que actualizaría al anterior de 2001 ya mencionado en nuestra revista . En un contexto de creciente empleo de los servicios de Telemedicina por los pacientes, clínicos e instituciones, contando con financiación privada y federal, estas decisiones no siempre se basan en la evidencia disponible. Por ello, este trabajo presenta una revisión sistemática de la bibliografía que analizaría los servicios de Telemedicina frente a las medidas diagnósticas y terapéuticas convencionales de atención cara a cara, y que podrían aplicarse a la población atendida en el sistema Medicare. Los estudios seleccionados resultaban relevantes en alguna de las tres áreas específicas analizadas (almacenamiento-envío de información, monitorización personal del estado de salud, y servicios interactivos con clínicos), estudiando población con cobertura por Medicare (se excluyeron aquellos que tomaban población infantil o gestante) y que precisaba atención cara a cara (excluyendo por tanto los estudios radiológicos o anatomopatológicos). Tomaron 100 publicaciones relativas a programas de Telemedicina (desde 2000 hasta el 2004, seleccionadas entre 597 procedentes de una búsqueda inicial de 4083 referencias a través de Medline), correspondientes a 15 especialidades médicas diferentes (Dermatología, Gastroenterología, Ginecología, Oftalmología, Cirugía Plástica, Psiquiatría, Neumología, Cardiología, Neurología, ORL, Reumatología, Cirugía Vascular, Cuidados Intensivos, COT, Hematología). Se evaluó la calidad de esos trabajos por 13 revisores atendiendo a la fuerza de la evidencia del acceso al cuidado (considerando la clasificación de los indicadores en barreras, utilización y resultados, según propuso el Instituto de Medicina) así como los hallazgos de los estudios para determinar la dirección del efecto. Encontraron que la mayoría de los estudios que cumplieron los criterios de inclusión resultaron ser metodológicamente débiles, con pequeños tamaños muestrales, una inadecuada descripción de los detalles del estudio, o no evaluación del error beta (o tipo II, relativo a la probabilidad de que una diferencia entre 2 grupos exista realmente cuando el estudio falla en mostrarla). Concluyen que, fuera de un número pequeño de especialidades clínicas, la evidencia acerca de la eficacia de la Telemedicina es débil. Las áreas donde resulta más prometedora tienen que ver con la atención domiciliaria y especialidades que pueden ser prestadas a través de videoconferencia interactiva (como la Psiquiatría y Neurología), con discrepancias en relación a su eficacia en Dermatología y Oftalmología (por hallazgos variables en los estudios de reproducibilidad inter e intraobservador y validez diagnóstica), de ahí la necesidad de continuar la investigación en evaluación de la eficacia de la Telemedicina, especialmente a través de ensayos clínicos aleatorizados.
En abril de 2006, publica el informe elaborado por el Centro de Prácticas basadas en la Evidencia de la Universidad del Sur de California, de Costes y beneficios de la Tecnología de la información en diversos escenarios de atención sanitaria (especialmente pediátrica) , equipo que, por otra parte, también desarrolla la Base de datos de literatura acerca de costes y beneficios de la Tecnología de la información en Salud contando con el auspicio de la Fundación RAND. Ahora, dos revisores analizaron 256 estudios publicados desde 1995 (de una búsqueda inicial de 855 referencias a través de PubMed, del Registro Cochrane de ensayos clínicos, y la base de datos Cochrane de revisiones sobre efectividad DARE). A pesar de la heterogeneidad en los métodos analíticos empleados, todos los análisis de coste-beneficio predijeron un ahorro sustancial tras la implementación de la historia clínica electrónica (además del intercambio de información en atención de salud y la interoperabilidad). No obstante, el tiempo previsto para su amortización varía de 3 hasta un máximo de 13 años.
Por último, está disponible la 3ª versión de la herramienta de evaluación desarrollada para proporcionar una guía paso a paso para aquellos equipos que deseen evaluar sus proyectos de telemedicina. En la sección I se expone el proceso de determinación de los objetivos del proyecto. En la sección II se presenta una lista de medidas que podrían ser usadas para evaluar el proyecto, comprendiendo referencias a tales medidas, consideraciones acerca de los costes, riesgos potenciales y notas generales. Para terminar, la sección III muestra varios ejemplos.
3. Referencias
- Hersh WR, Hickam DH, Severance SM, Dana TL, Krages KP, Helfand M. Telemedicine for the Medicare Population: Update. Evidence Report/Technology Assessment No. 131 (Prepared by the Oregon Evidence-based Practice Center under Contract No. 290-02-0024). AHRQ Publication No. 06-E007. Rockville (MD) editionAgency for Healthcare Research and Quality, 2006.
- Hersh WR, Wallace JA, Patterson PK et al. Telemedicine for the Medicare Program. Evidence Report/Technology Assessment No. 24 (Prepared by Oregon Health Sciences University, Portland, OR under Contract No. 290-97-0018). AHRQ Publication No. 01-E012. Rockville (MD). Agency for Healthcare Research and Quality 2001.
- García Fortea P, Lorca Gómez MJ. Evaluación económica en Telemedicina clínica. 1. 2006.
- Shekelle PG, Morton SC, Keeler EB. Costs and Benefits of Health Information Technology, Evidence Report/Technology Assessment No. 132 (Prepared by the Southern California Evidence-based Practice Center under Contract No. 290-02-0003). AHRQ Publication No. 06-E006. Rockville (MD) editionAgency for Healthcare Research and Quality, 2006.












