La reforma sanitaria de Obama: La clave puede estar en la e-Salud (Parte II)
Julio Lorca Gómez
Director Revistaesalud.com
Alejando Jadad
Director Centre for Global eHealth Innovation, Toronto, Canadá
“Nunca debemos permitirnos desperdiciar una crisis”. Esta es la expresión mas frecuentemente atribuida al Sr. Rham Emanuel, el Jefe de Gabinete del Presidente Obama. La actual crisis económica, sin embargo, le está presentando al nuevo equipo en la Casa Blanca muy pocas oportunidades para aprovecharla a su favor.
En nuestro anterior editorial, exponíamos como lo que ya puede considerarse como la segunda gran depresión económica de la historia reciente, y la insostenible realidad del sistema sanitario americano representan para Obama y su equipo una de las últimas pruebas de fuego para saber si los americanos podrán seguir siendo líderes en el tercer milenio. En ese editorial, analizamos con detalle dicha realidad y preparamos el terreno para proponer formas en la que la e-Salud pudiera permitirnos a la comunidad de expertos en Ibero-América apoyar a nuestros homólogos americanos.
La situación en los últimos tres meses se ha agravado tanto, y el progreso con respecto a la reforma sanitaria en los EEUU ha sido tan lento y lleno de dificultades, que hemos preferido utilizar este editorial como una oportunidad para continuar analizando el panorama, esperando a que haya pronto la estabilidad necesaria para proponer en forma más concreta cómo la eSalud puede contribuir a reducir el impacto de la actual crisis global en dicho país y el resto del mundo.
En los EEUU, la atención del gobierno, del congreso y del público en general se ha enfocado en la necesidad de estabilizar el sistema financiero y a proteger el aparato productivo del país. Inyecciones de sumas astronómicas destinadas a rescatar a entidades que hasta hace poco parecían invulnerables pero que ahora están enfrentando un alto riesgo de extinción, han causado gran controversia y preocupación. Por otro lado, insignias del poder americano como las empresas General Motors, Ford y Chrysler, que reinaron durante gran parte de la era industrial, están al borde de la bancarrota. Otras más ancladas en la era del conocimiento como IBM y Microsoft están enviando al paro a miles de trabajadores, aumentando la presión actual y potencial sobre los sistemas de seguridad social, los cuales ya estaban de por sí en aprietos.
A pesar de ser más prioritarios que en cualquier otro momento en los últimos 50 años, esfuerzos concretos y efectivos para reformar el sistema sanitario se ven cada vez más lejanos, también contribuyendo a reducir las probabilidades de los EEUU para salir con éxito de la crisis.
La posesión del Sr. Tom Daschle como Secretario de Salud, que parecía tan segura en enero, fue catastrófica y vergonzosamente abortada por el Presidente Obama debido a la evidencia de falta de pago de impuestos de quien había sido su mentor y la mejor carta política para transformar al sistema sanitario. En el momento de publicación de esta nota editorial, aún continúa el proceso de aprobación de la candidata a asumir dicho puesto, la Gobernadora Kathleen Sebelius. Esta demócrata, quien ha liderado Kansas (tradicionalmente republicana) durante dos legislaturas, ha prometido que si es ratificada su misión será la reforma sanitaria. Sus críticos apuntan que si ella no logró aumentar la cobertura o reducir costos en su pequeño estado de menos de 3 millones de habitantes, tiene pocas posibilidades de éxito al enfrentar las necesidades de una población 100 veces mayor y en un entorno mucho más complejo.
Más que combinar la Secretaría de Salud con la Dirección de Reforma Sanitaria en la Casa Blanca, como había sido planeado para el Senador Daschle, el Presidente Obama ha decidido dividir las funciones, designando a la Sra. Nancy-Anne DeParle para este puesto. La Sra. DeParle, que ha acumulado gran experiencia desde la presidencia de Bill Clinton, ha sido criticada y aplaudida por distintos grupos de interés por su estrecha vinculación con el sector privado. Presenta, eso sí, potencial relevancia con respecto a las necesarias acciones en e-Salud, siendo importante destacar que forma parte de las juntas directivas de grandes empresas como Cerner Corporation, Boston Scientific Corporation, DaVita y Medco Health Solutions.
Independientemente de quien lidere los esfuerzos de reforma, aún está poco claro si existe un modelo económico y político viable para hacer realidad la promesa del Presidente de dar acceso universal a servicios sanitarios, reduciendo al mismo tiempo los costos.
Si la situación es complicada en los EEUU, no se ve mucho mejor en España, donde los logros en reforma sanitaria de las últimas dos décadas están en peligro por una crisis que parece golpear al país de forma más intensa que a cualquier otro en Europa o del resto del G-20.
En uno de los diarios españoles de mayor prestigio se suceden noticias dramáticas un día tras otro: ‘El Banco de España dibuja un panorama económico desolador para 2009 y 2010. El PIB caerá un 3% este año y sólo a finales del próximo puede haber una incipiente recuperación - El déficit público superará el 8% y el paro rondará los 4,5 millones’.
Pero no sólo la economía parece atravesar uno de los peores momentos de su historia. El sistema sanitario parece estar resintiéndose también. El mismo medio recogía unas semanas antes que “el sistema sanitario español pierde posiciones en Europa. Un estudio (encargado por la UE a la consultora sueca Health Consumer Powerhouse) lo sitúa como el 18º por su actitud hacia los pacientes”. Y lo que más nos interesa, se afirma que “la causa del descenso, según se desprende de los datos, está en la inclusión de una nueva variable: la llamada e-salud (el empleo de las nuevas tecnologías en la gestión del sistema y la comunicación entre los pacientes y los profesionales)”. Y esto es especialmente negativo pues desde hace años España se consideraba como pionera en esta materia. Entonces, ¿dónde puede estar el problema? Si bien es cierto que muchas experiencias se iniciaron aquí antes que en otros lugares, cada comunidad autónoma ha desarrollado su propia solución, conllevando multiplicación de costes, pérdidas de economías de escala, costes de oportunidad y especialmente ausencia de interoperabilidad entre regiones. Todo ello ha provocado un retraso relativo en los resultados finales cuando se compara España con países con políticas más integrales. Esto debería servir de aviso a otros países tentados de seguir políticas fragmentarias en esta materia.
No obstante lo anterior, el referido informe debe ser analizado con cautela. Desde la propia Federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública se matizaba al respecto:
“1) El citado informe está claramente sesgado porque no considera algunos aspectos fundamentales para valorar la asistencia sanitaria como son la accesibilidad y la gratuidad en el momento del uso. De esta manera países donde existen copagos generalizados (Austria, Holanda, Francia, Alemania , etc.) obtienen buena puntuación, ‘ignorando’ que los sistemas de copagos impiden a un porcentaje de la población (valorado en torno al 20% en los estudios realizados) el acceso real a los servicios sanitarios por carecer de las cantidades necesarias para ser atendidos en problemas no urgentes, demorando la atención sanitaria sin que se contabilicen como listas de espera. Es decir, el problema de las listas de espera no solo no está resuelto sino que se establece de acuerdo a la capacidad de pago de los pacientes.
2) Otra cuestión relevante que debe tenerse en cuenta es que en un modelo basado en la atención primaria, es esta la que debe adecuar las peticiones de pruebas diagnósticas y terapéuticas.
3) No obstante, es cierto que en España existen unas demoras en atención especializada y en pruebas diagnósticas que no son razonables, y que se dilatan excesivamente, aunque hay que tener en cuenta que son muy distintas dependiendo de las distintas CCAA.
4) Una última cuestión que hay que tener en cuenta es que los procesos de privatización de los servicios sanitarios han empeorado notablemente el funcionamiento de la Sanidad Pública , sobre todo en aquellas CCAA donde se ha impulsado de una manera significativa como en Madrid o Valencia, y que era inevitable que este deterioro se hiciera notar sobre el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud en su conjunto.
Nuestro sistema sanitario tiene muchos problemas, pero la solución no es una mayor mercantilización del mismo, porque de ahí solo se derivaría un aumento de la inequidad en perjuicio de las personas con menos ingresos y mas necesidades sanitarias”.
Desde el actual Plan de Calidad del ministerio de Sanidad y consumo, parece estar encontrándose el camino de retorno. Como afirmaba recientemente Pablo Rivero, el Director General de la Agencia de calidad del SNS, “Está claro que uno de los ejes de este nuevo plan será el desarrollo de la historia clínica digital del Sistema Nacional de Salud. En años anteriores era una idea, después un proyecto, y ahora ya se está pilotando con diez comunidades autónomas con la idea de que en 2010 se produzca el despliegue total del proyecto”.
Desde Revistaesalud.com creemos que este debe ser el camino, y nos reafirmamos una vez más en que si algo es “global por naturaleza”, es la salud de la personas, con independencia de su cultura, religión o lugar de residencia.
Ibero-América, inevitablemente, esta también comenzando a mostrar signos de estrés relacionados con la crisis en países de alto ingreso, y particularmente España y los EEUU. No solo ha habido un aumento en las tasas de desempleo entre inmigrantes ibero-americanos en estos países, sino que esto ya ha causado una reducción sustancial en el monto de remesas que ellos envían a sus familiares en sus países de origen. Por otro lado, la falta de oportunidades en Europa, América del Norte y el Medio Oriente esta motivando a muchos inmigrantes a regresar a sus países de origen, en donde encontrarán un futuro incierto y nuevas vulnerabilidades para satisfacer sus necesidades de salud y bienestar.
¿Cómo afectarán a estos cambios acelerados y sin precedentes el potencial de la e-Salud para promover la sostenibilidad y mejora de los sistemas sanitarios?, ¿tendrán los líderes políticos y económicos del mundo la visión y la capacidad necesaria para optimizar el efecto transformador de la e-Salud?, ¿cuáles deberían posicionarse como las opciones de mayor valor agregado potencial en cada contexto?, ¿qué papel debe jugar la comunidad de expertos en e-Salud en Ibero-América durante esta fase de crisis?. Continuaremos explorando estas preguntas, tratando de promover la reflexión y la cooperación global desde este espacio editorial. Invitamos a los lectores a unir sus voces a este esfuerzo.
Quizá el aviso dado a España desde la Unión Europea y la capacidad autocrítica mostrada facilitarán el camino a las líneas de mejora propuestas por el Plan de Calidad. Es el momento de apostar. Como afirmaba Pablo Rivero, en declaraciones a Diario Médico: “la segunda fase del proyecto, que llamamos Gran Interoperabilidad, supondrá tener acceso a toda la información, no sólo a los documentos clave. Por supuesto, esto no supondrá sustituir los proyectos de las comunidades autónomas porque están funcionando muy bien. De todos modos, según estamos viendo en el pilotaje, con esos siete documentos clave se transmite el 95 por ciento de la información clínica necesaria, por lo que gran parte del reto está resuelto”.
Esperemos que tanto en América como en España reine la razón y no la insensatez alimentada por el miedo.
| RevistaeSalud.com es una publicación electrónica que intenta promover el uso de TICs (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) con el propósito de mejorar o mantener la salud de las personas, sin importar quiénes sean o dónde estén. Edita: FESALUD – Fundación para la eSalud Correo-e: edicion@revistaesalud.com ISSN 1698-7969 |
Los textos publicados en esta revista, a menos que se indique lo contrario, están sujetos a una licencia de Reconocimiento-NoComercial-inObraDerivada 2.5 de Creative Commons. Pueden copiarse, distribuirse y comunicarse públicamente, siempre que se citen el autor y la revista digital donde se publican, RevistaeSalud.com. No se permite su uso comercial ni la generación de obras derivadas. Puede consultarse la licencia completa en http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/deed.es |












