Editorial

Norberto M. Ibáñez

Periodista, Director-Editor de la revista Contrastes, www.contrastes.info

Presentamos una sugerente edición que pone de manifiesto la estrecha y funcional relación de tres grandes ciencias (la médica, la tecnológica y la social) encaminadas a proporcionar bienestar y calidad de vida a las personas que tienen limitada su salud.

Comprobando las investigaciones resultantes de este nuevo fenómeno denominado e-Salud, se podría decir que el efecto de todas ellas actuando conjuntamente es infinitamente superior a la suma de los efectos de cada una actuando por separado.

Este número lo hemos planteado como meros observadores, como agentes sociales que desean conocer los nuevos discursos y las nuevas expresiones que la sociedad del conocimiento nos ofrece. Siendo así, este monográfico mantiene un carácter divulgativo e informativo que invita al lector a recorrer los pasillos que nos llevan al futuro socio- sanitario más inmediato.

En los últimos años el sistema sanitario español está actuando diligentemente y está incorporando nuevos programas que mejoran la relación médico/paciente gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías en las rutinas médicas. A través de un plan nacional interrelacionado, la sanidad pública se está poniendo al día y presenta una estrategia que, según uno de sus máximos responsables, Pablo Rivero, reportará unas ventajas en la práctica diaria como, por ejemplo, la posibilidad de que los medicamentos prescritos puedan obtenerse en cualquier farmacia del país sin necesidad de aportar recetas.

Así mismo, publicamos algunas de las propuestas pioneras, vigentes en diferentes ciudades europeas, que sirven de punta de lanza para valorar su eficacia y la posibilidad de hacerlas extensibles al marco central de los sistemas sanitarios. Institutos como el I2BC, fundaciones como EHASS, empresas privadas como Maat Francia, centros hospitalarios como el de Osona (Barcelona) y el Princesa (Madrid), que realiza diálisis domiciliaria usando teléfonos móviles de última generación, o instituciones públicas europeas, cuentan sus experiencias clínicas que desean agilizar los procesos médicos y atender a las capas sociales más desfavorecidas y marginales. Los niños, los ancianos, habitantes de zonas rurales desprotegidas, ciudadanos con recursos económicos escasos, poblaciones subdesarrolladas, etc., son básicamente los sectores en los que los proyectos de e-Salud centran su atención.

Sobre la necesidad de aplicar políticas sociales urgentes en la Sanidad encontramos un texto seminal que nos llega de la mano de Andrea Cortinois quien señala que “los factores más importantes que influyen en la salud son, de hecho, los llamados determinantes sociales de la salud, es decir, las condiciones económicas y sociales que moldean la vida de la gente y determinan su salud”. En esta misma línea se ratifica la especialista de Derecho de la Salud, Carmen Mercado, cuando afirma que “uno de los derechos que, a nuestro entender, se verá ostensiblemente beneficiado con la aplicación de las TIC en el ámbito de la asistencia sanitaria es el derecho a la salud.” Así mismo, nos invita a que descubramos que este nuevo paradigma debe tener una cobertura jurídica adaptada a la nueva realidad que lo impone.

En nuestros días, la era digital y participativa que se abre a nuestro encuentro ha proporcionado al hombre una nueva visión del mundo en la que el espacio y el tiempo han sido sustituidos por largas filas de unos y ceros que han roto las barreras de lo contingente y nos proyectan a través de la web 2.0. Por esta razón, las Redes Sociales ocupan un espacio importante en esta publicación en la que especialistas como Julio Lorca, Alejandro Jadad, Laia Pujol, Sergio Guillen, Ignacio Basagoiti y Miguel Cabrer exponen su criterio y coinciden en que nos dirigimos hacia un concepto abierto de salud en red, global y sin límites.

Las sinergias generadas por distintas disciplinas como la nanotecnología, la inteligencia artificial y la cibernética, junto con otras muchas, nacen con intención de superar los desafíos que tiene por delante la medicina actual, y explican los ventajosos propósitos del fenómeno e-Salud. Oscar Barranco, de una manera muy positiva, señala en su artículo que “podemos vislumbrar un futuro donde la salud será el área que más conocimiento e innovación genere, y permitirá tomar acciones de prevención y eliminación de enfermedades en su génesis, y no en sus síntomas”. Esta orientación cambiará radicalmente la medicina como la entendemos hoy en día, continúa afirmando este mismo autor. Sobre este mismo terreno el investigador Miguel Romero confía que “el siguiente paso debe venir dado por una integración real de estas técnicas en la práctica diaria de los profesionales de la salud”.

Que duda cabe que, atendiendo a los resultados de este monográfico, estamos a las puertas de una revolución de extraordinario calado en nuestra civilización. Como ejemplo, veamos el pronóstico que realiza Santiago Ochoa en su artículo: “Pronto estaremos deteniendo el envejecimiento y llegará el momento en que ya no envejeceremos más. Quizá en unos 20 o 30 años empecemos a reversar el proceso y logremos incluso rejuvenecer a personas mayores. Eventualmente, el transhumano potencialmente inmortal será reemplazado en su totalidad por células y dispositivos artificiales para crear una especie totalmente nueva: un posthumano.”

Hasta llegar a identificar estas previsiones de futuro, que rayan la ciencia-ficción, ha habido un largo camino por recorrer. La e-Salud tuvo su origen en España cuando a mediados de los años 70 se constituye la Sociedad Española de Informática Médica. Salvador Arribas es el encargado de poner orden histórico a esta manifestación híbrida y reconocer la importancia de los investigadores que dieron los primeros pasos en este campo tan innovador por aquella época. Desde esos inicios parece que España sigue escalando posiciones frente a Europa en cuanto a la implantación de nuevas tecnologías, tanto a nivel doméstico como empresarial y público. Sin embargo, como se desprende de la entrevista realizada a Rafael Achaerandio, aún queda un camino importante por recorrer, ya que la aplicación de la tecnología al ámbito de la salud lleva un retraso histórico con respecto a otros sectores. Sin embargo, los pasos que se están dando parecen adecuados.

Un dato sorprendente y optimista es que a pesar de la crisis mundial actual, el sector sanitario español es el que más va a crecer en este año, en torno al 6%. Siguiendo la estela de estos buenos resultados comprobamos que “será preciso asumir la implantación de nuevos modelos de organización, nuevos roles profesionales, nuevos planes de formación”, como apunta Sergio Blasco y Julio Cortijo, debido a “la aparición de nuevos participantes en el sector, así como de alianzas entre las instituciones públicas y las empresas”.

Siendo así, uno de los escenarios que con mayor agilidad se está enfrentando a estos procesos es la universidad ya que es preciso adecuar los planes de estudios a las nuevas realidades médicas para formar especialistas llamados a responder con suficiencia a los inminentes desafíos. En ese sentido, la oferta formativa española se está moviendo con celeridad para adaptarse con solvencia ante una sociedad cambiante. Gracias al detallado análisis de Francesc Saigí y Josep Grau Valldosera, conocemos que “hay un importante contingente de cursos y posgrados no oficiales que inciden en la creciente relación entre las TIC y la salud, entendiendo el término salud desde una perspectiva amplia que incluye desde la provisión de los servicios sanitarios, hasta la utilización de éstos por parte de los pacientes y la sociedad en general, pasando por la práctica clínica. El reto para las universidades sería ‘oficializar estos cursos’ para conseguir una cierta ‘masa crítica’ de productos formativos que den respuesta a la creciente importancia del binomio TIC-Salud en la sociedad actual”.

Por último, quisiera agradecer al Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales su compromiso con este proyecto al haber puesto a nuestro alcance los medios y recursos necesarios para llevarlo adelante. De igual forma quiero expresar mi gratitud al I2BC por colaborar con entusiasmo en esta aventura dedicada a poner negro sobre blanco la actual situación de la e-Salud en España. Ni que decir cabe que todos los autores que generosamente han formalizado sus investigaciones en esta publicación cuentan con el mayor respeto intelectual y por ello es preciso reconocerles sus acertadas contribuciones.

Sin más demora les propongo que recorran estas páginas que revelan un reciente y expansivo capítulo de la sociedad del conocimiento que buen seguro ofrecerá otros posteriores de igual o mayor calibre. Estaremos atentos para explorarlos, analizarlos e informar sobre ellos.


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